Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas

Canto de entrada para Navidad

La Conferencia Episcopal Española publicó hace unos años "Cantos de entrada para los tiempos litúrgicos" ante la dificultad de que en muchas comunidades se cantasen las antífonas propias del Misal para cada día, así como ante la proliferación de cantos "poco litúrgicos". En este caso, el canto que se propone para la procesión de entrada durante el tiempo de Navidad es  HOY LA PAZ BAJÓ DEL CIELO, haciendo uso de lo que se propone en el número 48 de la Ordenación General del Misal Romano:

47. Estando el pueblo reunido, cuando avanza el sacerdote con el diácono y con los ministros, se da comienzo al canto de entrada. La finalidad de este canto es abrir la celebración, promover la unión de quienes se están congregados e introducir su espíritu en el misterio del tiempo litúrgico o de la festividad, así como acompañar la procesión del sacerdote y los ministros.

48. Se canta, o alternándolo entre los cantores y el pueblo o, de igual manera, entre un cantor y el pueblo, o todo por el pueblo, o todo por los cantores. Se puede emplear, o bien la antífona con su salmo como se encuentra en el Graduale Romanum o en el Graduale simplex, o bien otro canto que convenga con la índole de la acción sagrada, del día o del tiempo litúrgico, cuyo texto haya sido aprobado por la Conferencia de los Obispos.

Si no hay canto de entrada, los fieles o algunos de ellos o un lector, leerán la antífona propuesta en el Misal, o si no el mismo sacerdote, quien también puede adaptarla a manera de monición inicial (cfr. n. 31).

Comentario al texto del canto:

Aunque no faltan acentos de ternura en al contemplación del misterio de la Navidad, debemos decir que la liturgia no se acerca a este acontecimiento con el sentimentalismo que invade cierta religiosidad popular. El acercamiento parte de la fe y en esta fe se expresa, tanto la adoración del misterio del Verbo encarnado como la certeza de que la Navidad se proyecta y nos lleva de la mano a la luz y a la realidad del misterio pascual. Navidad es el inicio de la redención salvadora, porque el Verbo ha salvado lo que ha asumido.

El canto de entrada es un mosaico de citas bíblicas que recogen en síntesis el contenido teológico de la Navidad. Se afirma el hoy del misterio; el anuncio de la paz en aquél que es el Príncipe de la paz desde el día de su nacimiento: es la luz que viene de lo alto y comienza a iluminar a los que viven en tinieblas y su resplandor llegará a su máximo esplendor en el día de la Resurrección. Navidad es el gozoso anuncio, el evangelio de una gran alegría que se proclama de monte a monte y de collado en collado. Navidad es cántico nuevo de una nueva humanidad fundada en la paz y en la justicia, en la luz y en la alegría. Navidad es el don de Dios a la humanidad y es el hombre que ofrece a Dios los frutos de este gran don.

Música del canto:

La música de la antífona no pertenece al género "Villancico", sino que es un coral típico con una armonía vertical en función del texto. 

Está introducida solemnemente por el órgano. Musicalmente se resalta el "Hoy" de la liturgia con el que comienzan los dos primeros versos y concluyen con la alegría de la creación entera en una cadencia perfecta: "canta el cielo con los hombres la salvación de nuestro Dios". 

Los ocho versos se pueden interpretar aisladamente, o bien de dos en dos, como en la grabación: la primera con voces femeninas y la segunda con voces graves.

¡Descargar partituras!

La Navidad


Origen y significado

1. La Navidad fue "ignorada" por los cristianos de los tres primeros siglos; ya que lo único que celebraba era la muerte y resurrección de Cristo, el "Misterio pascual", y esto sucedía cada domingo del año, el "Dies Domini" (día del Señor).

2. Este desinterés, curiosamente, surge por el desconocimiento de la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Pero muy pronto cayeron en la cuenta que un acontecimiento salvador de primer orden como la Encarnación de Dios bien merecía una conmemoración.

3. La introducción de esta fiesta litúrgica se produjo de manera diversa en Oriente y en Occidente; pero, la hipótesis más extendida, es que –en ambos casos– tuvo origen en unas fiestas paganas en honor del Sol.

4. El primer testimonio de la fiesta del nacimiento de Cristo fijada en el 25 de diciembre se remonta al Calendario llamado filocaliano (año 354).

5. Sin duda, el desarrollo del dogma Cristológico ("Plena manifestación de la divinidad en la humanidad de Jesús - Concilio de Nicea, año 325) ha sido determinante... pero la fijación de la fecha,  según la hipótesis más extendida (aunque en la actualidad puesta en entredicho) es la de la cristianización de una fiesta pagana anterior denominada "Natalis Solis invicti" (solsticio de invierno, cuando los días vuelven a alargarse), y el interés del emperador Constantino por unir el culto solar con el culto cristiano. 

Características y peculiaridades de este tiempo

1. Las Normas Universales sobre el Año Litúrgico aprobadas por el Beato Pablo VI en 1969 describen así la Navidad: "Después de la celebración anual del misterio pascual la Iglesia tiene como lo más venerable el hacer memoria de la Natividad del Señor y de sus primeras manifestaciones: esto es lo que hacemos en el tiempo de Navidad que va desde las primeras vísperas de la Natividad del Señor hasta el domingo después de Epifanía. La Misa de la Vigilia de Navidad se celebra la tarde del día 24 de diciembre, ya sea antes o después de las primeras vísperas. El día de Navidad se pueden celebrar tres Misas: según la antigua tradición romana, es decir, en la noche [misa del gallo], a la aurora y en el día".

Por la importancia del misterio que celebramos en Navidad se incluyen ocho días de fiesta (octava), como en la Pascua, ordenada de este modo:
a) El domingo dentro de la octava, o, si no lo hay, el 30 de diciembre, se celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
b) El día 26 de diciembre es la fiesta de San Estaban, el primer mártir.
c) El día 27 de diciembre es la fiesta de San Juan, Apóstol y evangelista.
d) El día 28 de diciembre es la fiesta de los Santos Inocentes.
e) Los días 29, 30 y 31 son días de la octava.
f) El día 1 de enero, octava de Navidad, es la solemnidad de Santa María Madre Dios, en la que se conmemoraba también la imposición del Nombre de Jesús (ahora se ha trasladado al 3 de enero).
El domingo entre el 2 y el 5 de enero es el domingo II después de Navidad.
El domingo después del 6 de enero se celebra la fiesta del Bautismo del Señor y con él finaliza el tiempo litúrgico de Navidad.

2. Durante el tiempo de Navidad, es costumbre, al finalizar la misa, "adorar" al Niño. Esta práctica tradicionalmente se prolonga hasta la Epifanía del Señor (6 de enero).

3. El color litúrgico de la Navidad es el blanco; y se nos invita a celebrar este tiempo con la mayor solemnidad posible: ornamentos apropiados, flores para embellecer el presbiterio, música adecuada.

4. Las costumbres más populares y familiares que rodean la Navidad y la Epifanía (Reyes): belén, árbol de Navidad, villancicos, cabalgatas, regalos... no tienen que banalizar la fiesta, sino hacerla más humana y alegre, en equilibrio con la fe que celebramos.

Repertorio musical en Navidad

1. Al celebrar la liturgia  en la que celebramos el Dios hecho hombre por nosotros debemos cantar –no sólo con villancicos– la Navidad; es decir, debemos utilizar cantos con texto y música apropiados. Dejando algunos villancicos populares fuera de la liturgia por su contenido. 

2. Importancia del "propio":
- El canto de entrada debe introducirnos en el Misterio que celebramos, debería ayudarnos la antífona de entrada que se encuentra en el Misal.
- El Salmo responsorial, como de costumbre, el que corresponde a cada día.
- En la presentación de dones (ofertorio) se puede interpretar música instrumental adecuada al tiempo litúrgico o cantos apropiados a la luz de los textos bíblicos que encontramos en el Graduale Romanum y el Ordo cantus Missae.
- En la comunión podemos hacer uso de un repertorio navideño apropiado, en consonancia con los textos bíblicos de las antífonas de comunión que se encuentran en el Misal.

3. Peculiaridades del "ordinario": después del Adviento se vuelve a entonar el Gloria, que es el gran himno de Navidad. El texto, por supuesto, debe ser el litúrgico.

4. Al finalizar la celebración se puede hacer uso de villancicos apropiados para la adoración del Niño; es decir, que su contenido sea de tipo religioso y nos haga contemplar y aclamar el misterio que celebramos.




Prefacios de Navidad

 PREFACIO I DE NAVIDAD

CRISTO, LUZ DEL MUNDO

37. Este prefacio se dice en las misas del día de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso en aquellas misas que, si se celebran en otro tiempo, tendrían prefacio propio, a no ser que se trate de la misa de un misterio o Persona divina, que tiene prefacio propio. También se dice en las ferias del tiempo de Navidad.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.
V/.   Levantemos el corazón. R/.
V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, gracias al misterio del Verbo hecho carne,
la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor,
para que, conociendo a Dios visiblemente,
él nos lleve al amor de los invisible.

Por eso, con los ángeles y arcángeles,
tronos y dominaciones,
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo... 



PREFACIO II DE NAVIDAD

LA RESTAURACIÓN DEL UNIVERSO EN LA ENCARNACIÓN

38. Este prefacio se dice en las misas del día de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso en aquellas misas que, si se celebran en otro tiempo, tendrían prefacio propio, a no ser que se trate de la misa de un misterio o Persona divina, que tiene prefacio propio. También se dice en las ferias del tiempo de Navidad.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.
V/.   Levantemos el corazón. R/.
V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque en el misterio santo que hoy celebramos,
el que era invisible en su naturaleza
se hace visible al adoptar la nuestra;
el Eterno, engendrado antes del tiempo,
comparte nuestra vida temporal
para reconstruir todo el universo al asumir en sí todo lo caído,
para llamar de nuevo al reino de los cielos al hombre descarriado.

Por eso, te alabamos con todos los ángeles,
aclamándote llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo... 


PREFACIO III DE NAVIDAD

EL INTERCAMBIO REALIZADO EN LA ENCARNACIÓN DEL VERBO

39. Este prefacio se dice en las misas del día de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso en aquellas misas que, si se celebran en otro tiempo, tendrían prefacio propio, a no ser que se trate de la misa de un misterio o Persona divina, que tiene prefacio propio. También se dice en las ferias del tiempo de Navidad.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.
V/.   Levantemos el corazón. R/.
V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él, hoy resplandece el maravilloso intercambio de nuestra redención:
porque, al asumir tu Verbo nuestra debilidad,
no solo asume dignidad eterna la naturaleza humana,
sino que esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.

Por eso, unidos a los coros angélicos,
te alabamos proclamando llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...