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Veni, Sancte Spiritus

En la liturgia del "Domingo de Pentecostés" (cincuenta días después del Domingo de Pascua) hacemos memoria de lo narrado al comienzo del capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles: Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo sitio, y de repente sonó desde el cielo un fragor como de viento que irrumpe impetuoso, y llenó toda la casa donde estaban; y se les dejaron ver unas lenguas como de fuego, que se iban repartiendo y se posaron sobre cada uno de ellos, y todos se llenaron de Espíritu Santo.

Esta celebración tiene una "peculiaridad" musical, la secuencia Veni, Sancte Spiritus. En otras ocasiones hemos hablado de las cinco secuencias que después de la reforma litúrgica han permanecido en nuestras celebraciones; por eso hoy me gustaría destacar también este hermoso texto de carácter lírico del siglo XII que se introduce en la liturgia de la Palabra y en el que la Iglesia invoca y pide la asistencia del Espíritu Santo. Esta secuencia, aún no siendo obligatoria, si se dispone de los medios necesarios, debería ser cantada antes del aleluya y de la proclamación del evangelio.


A lo largo de la historia se han hecho sobre el mismo texto - a veces con algunas licencias - nuevas composiciones musicales. En el siglo XVI, Orlando di Lasso, uno de los grandes polifonistas del Renacimiento musicalizaba el poema Veni, Sancte Spiritus de un modo muy característico de su época, polifonía a capella  en continua sucesión de fugas.


W. A. Mozart, en el siglo XVIII realizaba una magnífica obra para coro a cuatro voces y orquesta, en la que se reconoce al autor perfectamente desde el primer acorde de la orquesta. El "Aleluya. Amén" (presto) del final no deja indiferente a nadie.


Pero uno se puede preguntar: ¿y qué se hace hoy? En muchas parroquias sencillamente se lee, en otras se musicaliza el texto en castellano o en la lengua de cada región... pero en otros lugares que tienen más medios y sobre todo la voluntad de hacer una liturgia solemne, bella y participativa intentan transmitir con la música y el canto el "fuego del Espíritu" con una perfecta armonía en diálogo: órgano, coro polifónico y asamblea. 







(Leer texto de la secuencia y su traducción)

Stabat Mater dolorosa

HOY celebraremos - según el Calendario Litúrgico - el "viernes de la V semana de Cuaresma", sin embargo, en muchísimas partes, sobre todo en España y en algunos países de Latinoamérica ha permanecido muy arraigada la tradición del "Viernes de dolores", es decir, el viernes previo al Domingo de Ramos que después de la reforma del Año Litúrgico en el Concilio Vaticano II no se contempla. Ya que la memoria propia de la Virgen de los dolores es el 15 de septiembre, un día después de la fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz.

Aún así, serán muchos los lugares de nuestra geografía donde resonará el Stabat Mater, así que haré un pequeño comentario a esta "secuencia" conservada en la liturgia romana. El Graduale Romanum ha conservado una serie de "secuencias" (textos de carácter lírico y de gran tradición que se han introducido en la liturgia de la palabra destacar de algún modo la importancia del día que se celebra); cuatro son las que utilizamos a lo largo del año litúrgico y que deben ser cantadas –o en su defecto leídas– antes del Evangelio: Corpus Christi (Lauda, Sion), Pentecostés (Veni, Sancte Spiritus), Domingo de resurrección (Victimae paschali laudes) y Virgen de los dolores (Stabat Mater). 

El Stabat Mater es un poema del siglo XIII y recibe su nombre por las palabras con las que comienza: Stabat Mater dolorosa (Estaba la Madre llena de dolor); práctica habitual para nombrar los los himnos latinos. Si alguien está interesado en en ver el texto completo y su traducción puede hacer clic AQUÍ. Es un poema de veinte estrofas en las que se describe el profundo sufrimiento de la Virgen María en el momento de la crucifixión y muerte de su hijo, Jesucristo. En una segunda parte se le invoca como intercesora.

La tradición gregoriana conserva varios modelos sobre el mismo texto, el más famoso quizás sea el que se utiliza como Himno de vísperas del 15 de septiembre.



Sin embargo... el que propone el Graduale Romanum como secuencia antes de la proclamación del Evangelio en la celebración de la Misa es este otro.


A lo largo de la historia se ha convertido en un texto de gran inspiración para grandes compositores, sin embargo, muchas de ellas ya no fueron concebidas como "secuencia" para la celebración litúrgica sino como motete para otro momento litúrgico litúrgico o, sencillamente, como obra para concierto. Aunque el Stabat Mater más popularizado quizás sea el G. B. Pergolesi, ofrecemos aquí una pequeña muestra de versiones de grandes compositores:

- Stabat Mater de J. Browne (1453- c.1500)



- Stabat Mater de G. P. da Palestrina (1525-1594)



- Stabat Mater de A. Vivaldi (1678-1741)



- Stabat Mater de D. Scarlati (1685-1757)



- Stabat Mater de G. B. Pergolesi​ (1710 -1736),



- Stabat Mater de G. Rossini (1792-1868)




- Stabat Mater de F. Schubert (1797-1828)



- Stabat Mater de J. Rheinberger (1831-1901)



- Stabat Mater de A. Dvorák (1841-1904)



- Stabat Mater de Z. Kodaly (1882-1967)




- Stabat Mater de F. Poulenc (1899-1963)




- Stabat Mater de A. Pärt (1935)




- Stabat Mater de K. Jenkins (1944)




- Stabat Mater de M. Frisina (1953)



- Stabat Mater de A. Smith (1977)




*Si crees que falta alguna interesante... inclúyela en los comentarios!!!



Corpus Christi - Lauda Sion

Santo Tomás de Aquino
Roma es uno de esos lugares donde se cumple el dicho popular "tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión". 

Aquí en Roma (como en algún otro lugar) se sigue manteniendo la tradición de que el Papa presida la celebración de Corpus Christi en la Plaza de San Giovanni in Laterano, lugar donde está ubicada su Catedral como obispo de Roma que es. A continuación tiene lugar una procesión con el Santísimo por Via Merulana hasta llegar a la Basílica de Santa María la Mayor. Todos lo que han vivido alguna vez esta experiencia la recomiendan... y estando aquí sería una pena perdérmelo. Pues bien, una imagen vale más que mil palabras, por eso al final de este post incluyo un vídeo de un momento de la procesión. Sencillamente admirable.

Dicho esto, quisiera centrarme en la secuencia de Corpus Christi, Lauda Sion. Este año, en la celebración papal la ha cantado la Capella Sistina de forma alternada con el pueblo. Es una secuencia larga, pero de extrema belleza.


En alguna otra ocasión he explicado que las "secuencias" son breves poemas de carácter litúrgico (pero no bíblico) que en la Edad Media venían siendo habituales - tanto en forma gregoriana, como en forma polifónica entrado el Renacimiento - estos eran insertos en la Liturgia de la Palabra, después del canto del Aleluya y antes de la proclamación del Evangelio. En el Concilio de Trento, como se había realizado un uso abusivo de este tipo de composiciones en la liturgia (existían cientos de secuencias) se limitó su uso a cuatro grandes fiestas: Domingo de resurrección (Victimae paschali laudes)Pentecostés (Veni, Sancte Spiritus), Corpus Christi (Lauda, Sion) y San Benito (Laeta dies); posteriormente, en 1726, se incorporó a este cuarteto de secuencias una quinta - por iniciativa de Benedicto XIII - para la celebración de la Virgen de los dolores (Stabat Mater)

Custodia - corporal (Orvieto)
En el caso de Lauda Sion cabe destacar que ha sido compuesta por Tomás de Aquino en la ciudad de Orvieto, lugar donde se produjo un milagro eucarístico que cada año atrae a miles de peregrinos a la Catedral (una de las más bellas de Italia) donde se conserva el corporal sobre el que se produjo el milagro. Recientemente, el Papa Benedicto XVI ha concedido un Año Jubilar Eucarístico (2013-2014) a la diócesis de Orvieto.

Sobre el contenido de esta secuencia cabe destacar que se trata de un verdadero tratado teológico (de la época, por supuesto) sobre la Eucaristía. No sólo habla de la debida adoración de la Eucaristía sino que utiliza una forma poética para explicar cuestiones muy relevantes: el fundamento histórico del sacramento (la última cena); la transustanciación; la alusión directa a las especies que esconden el misterio como "accidentes", no como "sustancia"; la presencia concreta, completa y real de Cristo en las especies, así como en todas las partes de cada; los beneficios de la comunión, etc. Si alguien está interesado en leer con detenimiento el texto original o su traducción al español puede pinchar aquí.

Sin duda es un texto que no sólo merece la pena ser cantado, sino que debe ser meditado.

Feliz domingo de Corpus Christi.
Oscar Valado
Roma, 9 de junio de 2012


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