La música en el Año de la fe.

La promulgación de este Año de la fe es una llamada del Santo Padre a todos los cristianos a profundizar y afianzarse en la fe y a hacer resplandecer la Palabra de Verdad que el Señor nos dejó. Para esto, no debemos esperar grandes concentraciones ni grandes discursos; este año, es un tiempo de gracia especial para realizar un sincero trabajo personal en todas las dimensiones de nuestra fe. Obviamente, nuestra fe tiene un componente comunitario indiscutible, pero esta realidad no debe dejar de lado nuestro esfuerzo personal como colaboración de la gracia. De este modo, aunque no podamos creer por los demás sí podremos dar razón de nuestra fe formándonos y mostrar su rostro más amable con un testimonio sincero, humilde y alegre. 

En este sentido, podemos partir de la premisa que este Año de la fe es un año de trabajo personal y comunitario para redescubrir y reavivar nuestra fe (cf. Porta fidei 3). Por eso lo "cotidiano" no estorba, sino todo lo contrario, debe ser referencia fundamental: la liturgia bien celebrada –sobre todo la Eucaristía–, la lectura de la Palabra de Dios, la oración personal, la confesión frecuente...  A este respecto, me centraré sólo en la primera cuestión, es bueno recordar las palabras que el Papa pronunció en Regensburg en el año 2006: la música y el canto son algo más que un embellecimiento —tal vez superfluo— del culto, pues forman parte de la actuación de la liturgia, más aún, son liturgia. 

Este año puede ser una muy buena oportunidad para profundizar un poco más en el misterio que celebramos, seamos sacerdotes, religiosos/as, consagrados/as o laicos/as. Como este blog es bastante parcial en su temática hago referencia a la música litúrgica. Para ello, ¿no será necesario recordar qué es la música litúrgica?. Sobre esto ya hemos dicho algo (pinchar aquí).

Después de centrar la cuestión de la "música litúrgica" cabe analizar qué tipo de cantos sobreabundan en nuestras celebraciónes: ¿el canto del ordinario o del propio de la misa? Sobre esto también hemos dicho algo: ordinariopropio.

Hacer un "examen de conciencia" sobre cómo seleccionamos y preparamos la música de la Eucaristía (según Lumen gentium 11, fuente y culmen de toda la vida cristiana) puede ser un ejercicio interesante para redescubrir y revitalizar nuestras celebraciones, limando así caprichos o gustos personales en favor de una celebración en mayor consonancia eclesial.

A parte de estas consideraciones iniciales con respecto a la música en este año de la fe, también pude ser interesante tener una mayor preocupación por el canto del CREDO, tantas veces olvidado. Es la oración por la que profesamos nuestra fe comunitariamente cada domingo o solemnidad... ¿será tan difícil incorporarlo a nuestro repertorio habitual?. Existen numerosos "credos" en lengua española, sin embargo, sólo pueden ser utilizado en la liturgia aquellos que mantiene el texto de forma invariable... si no, no profesaríamos la fe de la Iglesia Católica, sería la de "Perico de los Palotes" (póngase ahí el nombre de cualquier compositor que no haya respetado el texto del símbolo de la fe). Como signo de catolicidad y de comunión eclesial yo recomiendo siempre el CREDO III, en gregoriano, sí en latín, no creo que esto sea excusa para no cantarlo, al fin y al cabo se pueden distribuir hojas con el texto e incluso con la traducción. Querer es poder. Este vídeo puede ser una buena ayuda para su aprendizaje.


Alguna pista más con respecto a la música en el Año de la fe puede ser la utilización del Himno oficial. En la web ya existe en diversas lenguas (pincha aquí). Sobre el Himno también hemos hablado en este blog en la entrada Credo Domine

Por último, y para finalizar, el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, que es el responsable de coordinar el Año de la fe ya ha colgado en su web el Formulario para la Misa por la Nueva Evangelización, los textos de las antífonas de entrada y comunión, así como el Salmo responsorial y el aleluya (con su verso) puede ser un buen material de partida (texto) para componer una "Misa de la Nueva Evangelización".

Sin duda, esto quieren ser sólo pistas para que este Año de la fe, año de gracia, reavive en nosotros –músicos y amantes de la música– un deseo de evaluar y mejorar (si es necesario) aquello que vivimos y celebramos en la liturgia de la Iglesia.

Oscar Valado
Roma, 31 de octubre de 2012

El "síndrome" post-sinodal

06:30 a.m. (suena el despertador)
– Aaaah!!! ¿Por qué no lo habré desconectado? ¡el Sínodo ya ha terminado!

Hoy es uno de esos días en los que uno se siente "agotado". Y no es de extrañar: Tres semanas, seis días a la semana, 12 horas diarias... da para mucho.

Como más de uno se ha interesado por la labor que desempeñaba en el Sínodo de los Obispos he decidido hacer esta entrada, también como homenaje a la "Squadra delle Actae", así se les llama al grupo de los cinco (no magníficos) que trabajan en la redacción de las Actas Sinodales: P. Alfonso (il capo), D. Roberto (italiano y latín), Fr. Chas (inglés), P. Benoît (francés y latín), y un servidor (español, portugués y latín). Han sido más de 270 las intervenciones transcritas. Pero más allá del trabajo que hubiésemos podido realizar... cabe destacar la hermosa experiencia eclesial que hemos vivido a lo largo de estas tres semanas.

Después de la Inauguración del Sínodo de Obispos para la nueva evangelización el domingo 7 de octubre comenzó nuestra labor. Cada día llegábamos al Vaticano antes de que comenzasen las sesiones en el Aula Sinodal, normalmente presididas por el Santo Padre. Obviamente, antes nos tuvimos que enterar bien de quienes eran los participantes que intervendrían y cómo sería el orden de las intervenciones, el tiempo que podrían intervenir, etc.



El primer trabajo fue la Relatio Secretarii Generalis  y la Relatio ante diceptationem. La primera viene siendo una presentación del Secretario General del XIII Sínodo de Obispos: tema, normas, etc. La segunda es un texto que sirve de punto de partida para la discusión y las intervenciones, en ella se ve reflejado el trabajo de los documentos anteriores: Lineamenta e Instrumentum laboris. 


A partir de este momento pasamos los días transcribiendo intervenciones de Padres Sinodales y auditores de todo el mundo. Ha sido algo muy enriquecedor poder escuchar el testimonio de tantas personas con realidades tan diversas. Estaban representados todos los continentes.



También fuimos puntuales al "café"
Después de 10 días de intervenciones, el Relator General leyó su Relatio post diceptationem, en la que se recoge el sentir de los Padres Sinodales con una síntesis de todos los temas abordados en los primeros días de Sínodo. A partir de aquí, los Padres se reúnen por grupos lingüísticos y comienzan a hacer proposicones sobre temas que creen que no pueden faltar, en este caso, cuando se aborda la nueva evangelización.



Mientras tanto, también tuvimos alguna recompensa humana como compartir comida con el Santo Padre, o poder ver a puerta cerrada ("con-clave") la Capilla Sixtina con explicación y perfectamente iluminada.




En los grupos lingüísticos sólo prosperan las proposiciones que son aprobadas por mayoría, éstas se presentan por registro y un equipo de expertos elabora otro documento con la síntesis de las proposiciones votadas; esta es una de las partes más delicadas, porque 11 grupos lingüísticos a una media de 40 proposiciones cada uno... hace un total de unas 440 proposiciones que se deben sistematizar por temas. Este documento –Elenchus unicus propositionum será el que tiene un carácter reservado, por eso indica "Sub secreto", pero el mismo Santo Padre ha dispuesto que se dé a conocer para que la Iglesia y todos los hombres y mujeres de buena voluntad puedan conocer la preocupación de los pastores por la nueva evangelizaicón, así como las primeras líneas de actuación a tener en cuenta. Por último, cabe destacar que un grupo de Padres Sinodales elaboran el Nuntius – "Mensaje al pueblo de Dios", a través del cual se informa a los fieles del trabajo realizado y la orientación que han tomado las proposiciones presentadas al Santo Padre.


Creo que contar en una sola entrada todo lo que ha sido el Sínodo de Obispos para la nueva evangelización es un poco pretencioso... así que he intentado reducir el relato a la mínima expresión y enlazar todos los documentos para que aquel que tenga interés en descubrir la riqueza y pluralidad de este organismo y la temática tratada lo pueda hacer a través de las fuentes.

Por último dar gracias a los compañeros de la "Squadra delle Actae" y, como no, a Dios... por permitirme vivir una experiencia tan eclesial como esta.

DEO GRATIAS.
Oscar Valado
Roma,  29 de octubre de 2012

Churras y merinas

Ultimamente se me ocurren títulos un poco extraños... pero atendiendo al contenido de esta entrada me parece acertado. ¡A ver qué sale de aquí!

Esta mañana en el Sínodo de Obispos, después de una serie de intervenciones,  ya en la pausa y con un café y un pastelito en la mano... se me acercó sigilosamente un obispo y me preguntó: 
– ¿Tú que opinas de todo esto? (haciendo referencia al Sínodo). 
Os imagináis mi cara de pocker, ¿no?. Lo primero fue tragar como un pavo el pastelito y después responder: 
– Disculpe Excelencia ¿a qué se refiere exactamente? (contestar con otra pregunta siempre ayuda a centrar el tema). 
Sentenció:  
– Tú eres joven (asentí agradecido), ¿crees que esto llega a los jóvenes? ¿esto de la nueva evangelización?. 
Con cierta prudencia dije:
Creo que pecamos de cierto victimismo. No podemos ir por el mundo diciendo que somos la víctima de una sociedad secularizada; al fin y al cabo, éste es el mundo que nos ha tocado vivir y los jóvenes a los que intentamos acompañar viven en él, como deberíamos vivir nosotros. Aquí abrió los ojos... y me preguntó interesado:
¿Qué quieres decir? ¿que no vivimos en el mismo mundo?
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue: ¿quién me mandaría a mí tomarme un café con un pastelito justo en ese lugar?. Continué como pude:
Creo que en ocasiones nos aventuramos a hacer un análisis de la sociedad pero sin escuchar lo que las personas nos quieren decir. Falla el punto de partida en la discusión. Por ejemplo, una de las finalidades de la nueva evangelización es acercarse a los bautizados que no creen o se dicen no creyentes. Posiblemente exista una dificultad en reconocer que existe una estampida en la edad de la  confirmación, por lo menos en España (el obispo no es español). ¿Qué falla? ¿el anuncio? ¿la catequesis? ¿nuestras celebraciones?... por muchos análisis que hagamos jamás lo descubriremos, porque las respuestas nos las tendrán que dar los que llamamos "alejados". Si no nos atrevemos a preguntar cosas como: ¿qué es lo que no han encontrado en la Iglesia?¿qué esperaban de ella?¿que experiencia han tenido de Dios?¿pinta algo en su vida?...

La conversación duró 20 minutos más, resultó interesantísima. Hasta el punto que le mostré un vídeo que me ha parecido muy interesante, por lo menos la primera y la última parte (recomiendo verlo entero).


Hoy he podido compartir "café y pastelito" con un pastor humilde, cercano, dispuesto a escuchar lo que piensan los demás, preocupado por sus ovejas, estén cerca o lejos, sean churras o merinas...

Oscar Valado
 Roma, 24 de octubre de 2012

Por si hay alguna duda... la "churra" es la del hocico negro.

[Plausus magnus]

Este título quizás requiera una explicación. Mi labor en el Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización es la redacción de las Actas. Como éstas son plurilingües trabajamos en equipo cinco asistentes de la Secretaría General, uno por lengua oficial  (italiano, español, inglés, francés y alemán), a parte del latín que es lengua propia de la Iglesia Católica. Nuestra labor es recoger por escrito absolutamente "todo" lo que se dice en el aula, palabra por palabra, desde errores de pronunciación hasta las reacciones de los Padres Sinodales ante las diferentes intervenciones. Esto último se recoge insertando en el texto transcrito algo así: [risus], [plausus], etc. Dicho esto, uno se puede hacer una idea de por donde va el título de esta entrada. 

En la Congregatio XVII, intervino el benjamín del Sínodo, un joven catequista de la diócesis de Roma llamado Tommaso de tan sólo 23 años e invitado como oyente a este Sínodo. La cuestión es que este joven inyectó un poco de savia en la asamblea, cautivando a todos los presentes con un testimonio atrevido, directo y sencillo que arrancó la ovación más grande en lo que llevamos de Sínodo.

Me imagino los nervios que pudo pasar cuando escuchó: "Loquatur nunc Dominus Tomasso Spinelli et ad loquendum se  praeparet...". Tragó saliva y comenzó:

Mi reflexión quiere ser simplemente una ayuda para entender qué espera un joven de la nueva evangelización. Vosotros sacerdotes (dirigiéndose a los obispos) habéis hablado sobre el papel de los laicos, yo que soy laico, quiero hablar del papel de los sacerdotes. [Risus]

Nosotros los jóvenes tenemos necesidad de guías fuertes, sólidos en su vocación y en su identidad. Es de vosotros, sacerdotes, de quien nosotros aprendemos a ser cristianos, y ahora que las familias están más desunidas, vuestro papel es todavía más importante para nosotros. Vosotros nos testimoniáis la fidelidad a una vocación, nos enseñáis la solidez en la vida y la posibilidad de elegir un modo alternativo de vivir, siendo éste más bello que el que nos propone la sociedad actual.
Mi experiencia testimonia que allí donde hay un sacerdote apasionado, la comunidad, en poco tiempo, florece. La fe no ha perdido atractivo, pero es necesario que existan personas que la muestren como una elección seria, sensata y creíble. 

Lo que me preocupa es que estos modelos se han convertido en una minoría. El sacerdote ha perdido confianza en la importancia de su propio ministerio, ha perdido carisma y cultura. Veo sacerdotes que identifican "dedicarse a los jóvenes" con "disfrazarse de joven", o peor aún, vivir el estilo de vida de los jóvenes. Y lo mismo en la liturgia, que en el intento de hacerse originales se convierten en insignificantes. Os pido el coraje de ser vosotros mismos. No temais, porque allí donde seáis auténticamente sacerdotes, allí donde propongáis sin miedo la verdad de la fe, allí donde no tengáis miedo de enseñarnos a rezar... nosotros, los jóvenes, os seguiremos!. Hacemos nuestras las palabras de Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Solo Tú tienes palabras de vida eterna". Nosotros tenemos hambre de lo eterno, de lo verdadero.

Por tanto, propongo: 1) Aumentar la formación, no sólo espiritual, sino también cultural, de los sacerdotes. Con demasiada frecuencia vemos a sacerdotes que han perdido el papel de maestros de cultura que les hacía importantes para toda la sociedad. Hoy, si queremos ser creíbles y útiles, debemos volver a tener buenas herramientas culturales. 2) Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica en su carácter conciliar: en concreto la primera parte de cada sección, donde los documentos del Concilio iluminan los temas tradicionales. De hecho, el Catecismo pone con sabiduría como premisa a la explicación del Credo una parte inspirada en la Dei Verbum, en la que se explica la visión personalista de la revelación; a los sacramentos, la Sacrosantum Concilium, y a los mandamientos, la Lumen Gentium, que muestra al hombre creado a imagen de Dios. La primera parte de cada sección del Catecismo es fundamental para que el hombre de hoy sienta la fe como algo que le afecta de cerca y sea capaz de dar respuestas a sus preguntas más profundas. 3) Por último, la liturgia se olvida y se desacraliza con demasiada frecuencia: hay que volver a ponerla con dignidad en el centro de la comunidad parroquial.

Concluyo con las palabras que dieron inicio al nacimiento de la Europa Medieval: "Nosotros os queremos, dad prueba de vuestra santidad, del lenguaje correcto y de vuestra instrucción; de tal modo que cualquiera que vaya a vosotros se edifique con vuestro testimonio de vida y vuestra sabiduría (...) y regrese alegre dando gracias al Señor omnipotente." (De la carta Letteris Colendis de Carlo Magno al monasterio de Fulda, año 780). 
Gracias.

[Plausus magnus]
 Oscar Valado
Roma, 21 de octubre de 2012

Puedes seguir día a día el Sínodo de Obispos: textos y fotos.


Fue un día espléndido, by BXVI.

Para ver todas las fotos oficiales del
Concilio Vaticano II pincha AQUÍ.
Inédito del Santo Padre Benedicto XVI
Publicado con ocasión del 
50 aniversario de la inauguración 
del Concilio Vaticano II

Fue un día espléndido aquel 11 de octubre de 1962, en el que, con el ingreso solemne de más de dos mil padres conciliares en la basílica de San Pedro en Roma, se inauguró el concilio Vaticano II. En 1931 Pío XI había dedicado este día a la fiesta de la Divina Maternidad de María, para conmemorar que 1500 años antes, en 431, el concilio de Éfeso había reconocido solemnemente a María ese título, con el fin de expresar así la unión indisoluble de Dios y del hombre en Cristo. El Papa Juan XXIII había fijado para ese día el inicio del concilio con la intención de encomendar la gran asamblea eclesial que había convocado a la bondad maternal de María, y de anclar firmemente el trabajo del concilio en el misterio de Jesucristo. Fue emocionante ver entrar a los obispos procedentes de todo el mundo, de todos los pueblos y razas: era una imagen de la Iglesia de Jesucristo que abraza todo el mundo, en la que los pueblos de la tierra se saben unidos en su paz.

Fue un momento de extraordinaria expectación. Grandes cosas debían suceder. Los concilios anteriores habían sido convocados casi siempre para una cuestión concreta a la que debían responder. Esta vez no había un problema particular que resolver. Pero precisamente por esto aleteaba en el aire un sentido de expectativa general: el cristianismo, que había construido y plasmado el mundo occidental, parecía perder cada vez más su fuerza creativa. Se le veía cansado y daba la impresión de que el futuro era decidido por otros poderes espirituales. El sentido de esta pérdida del presente por parte del cristianismo, y de la tarea que ello comportaba, se compendiaba bien en la palabra “aggiornamento” (actualización). El cristianismo debe estar en el presente para poder forjar el futuro. Para que pudiera volver a ser una fuerza que moldeara el futuro, Juan XXIII había convocado el concilio sin indicarle problemas o programas concretos. Esta fue la grandeza y al mismo tiempo la dificultad del cometido que se presentaba a la asamblea eclesial.

Los distintos episcopados se presentaron sin duda al gran evento con ideas diversas. Algunos llegaron más bien con una actitud de espera ante el programa que se debía desarrollar. Fue el episcopado del centro de Europa —Bélgica, Francia y Alemania— el que llegó con las ideas más claras. En general, el énfasis se ponía en aspectos completamente diferentes, pero había algunas prioridades comunes. Un tema fundamental era la eclesiología, que debía profundizarse desde el punto de vista de la historia de la salvación, trinitario y sacramental; a este se añadía la exigencia de completar la doctrina del primado del concilio Vaticano I a través de una revalorización del ministerio episcopal. Un tema importante para los episcopados del centro de Europa era la renovación litúrgica, que Pío XII ya había comenzado a poner en marcha. Otro aspecto central, especialmente para el episcopado alemán, era el ecumenismo: haber sufrido juntos la persecución del nazismo había acercado mucho a los cristianos protestantes y a los católicos; ahora, esto se debía comprender y llevar adelante también en el ámbito de toda la Iglesia. A eso se añadía el ciclo temático Revelación – Escritura – Tradición – Magisterio. Los franceses destacaban cada vez más el tema de la relación entre la Iglesia y el mundo moderno, es decir, el trabajo en el llamado Esquema XIII, del que luego nació la Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Aquí se tocaba el punto de la verdadera expectativa del Concilio. La Iglesia, que todavía en época barroca había plasmado el mundo, en un sentido lato, a partir del siglo XIX había entrado de manera cada vez más visible en una relación negativa con la edad moderna, sólo entonces plenamente iniciada. ¿Debían permanecer así las cosas? ¿Podía dar la Iglesia un paso positivo en la nueva era? Detrás de la vaga expresión “mundo de hoy” está la cuestión de la relación con la edad moderna. Para clarificarla era necesario definir con mayor precisión lo que era esencial y constitutivo de la era moderna. El “Esquema XIII” no lo consiguió. Aunque esta Constitución pastoral afirma muchas cosas importantes para comprender el “mundo” y da contribuciones notables a la cuestión de la ética cristiana, en este punto no logró ofrecer una aclaración sustancial.

¡Credo, Domine!

¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!
¡Creo, Señor! ¡Auméntanos la fe!


Éste es el texto del estribillo del Himno Oficial del Año de la fe que mañana inaugurará el Papa Benedicto a las diez de la mañana en la Plaza de San Pedro (Ciudad del Vaticano), haciéndolo coincidir con el 50º aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II.

"El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. (...) La fe que actúa por el amor se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre". (Porta fidei 6)

El coordinador de este Año de la fe es el Consejo Pontificio para la Nueva evangelización, presidido por Mons. Rino Fisichella. Haciendo gala de ser el "benjamín" de todos los consejos existentes y sensible a la utilización de los medios modernos para la evangelización... se han decantado por una web muy actual, en cuatro idiomas (italiano, inglés, español y francés)  y llena de contenidos interesantes. A través de ella podemos seguir el año de la fe en todas las redes sociales, ver eventos destacados en todo el mundo con motivo del año de la fe, acceder a las novedades... entre las que ya cabe destacar:


Sobre este último punto... ¿qué decir? no me parece el mejor himno posible para un "Año de la fe"... pero en vista de lo que sucedió en la JMJ de Madrid y  ahora también con la JMJ de Río de Janeiro, se ve que no resulta nada fácil encontrar la fórmula de un himno para eventos de estas características.

Sin embargo, el ansia de los fieles por utilizar los recursos que se ponen a nuestro alcance han hecho que, por ejemplo, el "Coro San Clemente" de Argentina (cito éste porque su grabación me pareció muy digna - coro a 4 voces mixtas y órgano) se adelantase al propio Consejo Pontificio, el cual, todavía no tiene una grabación oficial de dicho himno.

Para escuchar el Himno del Año de la fe haz clic AQUÍ.
Oscar Valado
Roma, 10 de octubre de 2012

Himno a San Juan de Ávila

Esta mañana, en la Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano) tuvo lugar la celebración solemne de acción de gracias por la reciente proclamación del San Juan de Ávila (sacerdote español, siglo XVI) como doctor de la Iglesia. La celebración fue presidida por el Cardenal Rouco (Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española). 

Al final de esta liturgia solemne en el altar de la Cátedra, se estrenó el himno a San Juan de Ávila, Doctor del Amor Divino, cuya letra es de Isidro Catela y la música del célebre Monseñor español, Pablo Colino, canónigo de la Basílica de San Pedro y director emérito de la Capella Giulia

Doctor del Amor Divino,
maestro, predicador,
contigo fiel peregrino, 
recorremos el camino de la fe, con nuevo ardor.

Juan de Ávila, testigo
del Verbo Eterno encarnado, 
amigo del buen Amigo, 
tu vida creció al abrigo de Cristo crucificado

Se ganan con las rodillas
las almas para el Señor,
con tus palabras sencillas
hizo Cristo maravillas, sepan que Dios es amor.

Si quieres la partitura del Himno a San Juan de Ávila pincha AQUÍ.

Mons. Pablo Colino
Cabe destacar que, hasta ahora, el himno a San Juan de Ávila más extendido por la geografía española es el intitulado Apóstol de Andalucía, compuesto en el Seminario de Málaga en el año 1942, cuando todavía era beato Juan de Ávila. El autor de la letra es Franciso Carrilo, profesor del Seminario; y el autor de la música M. R. Castro.

Apóstol de Andalucía
el clero español te aclama,
y al resplandor de tu vida
en celo ardiente se abrasa,

Tu afán predicar a Cristo,
tu amor la Iglesia y las almas,
de Pablo el fuego divino
prendido va en tu palabra.

Fuiste padre de santos sin par,
fuiste de almas seguro mentor,
los caminos de España al cruzar
de tu vida y tu lengua el clamor
sacerdotes logró suscitar
y, templados de Cristo al amor,
a los pueblos hicisteis entrar
al camino que lleva hasta Dios.

Oscar Valado
Roma,  8 de octubre de 2012

Inauguración del Sínodo de los Obispos

Esta mañana, en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto ha inaugurado el Sínodo de los Obispos con una solemne celebración eucarística. A los padres sinodales se han sumado numerosos obispos de la Conferencia Episcopal Española y de la Conferencia Espiscopal Alemana, ya que al comienzo de la celebración han sido declarados doctores de la Iglesia el sacerdote español San Juan de Ávila (s. XVI) y a la religiosa alemana Hildegarda de Bingen (s. XII).


El Santo Padre, en su homilía, nos ha dicho: Con esta solemne concelebración inauguramos la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tiene como tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Esta temática responde a una orientación programática para la vida de la Iglesia, la de todos sus miembros, las familias, las comunidades, la de sus instituciones. De este modo, el Papa, nos recuerda que la Nueva Evangelización no es sólo para unos pocos, sino para todos los miembros de la Iglesia. La Iglesia existe para evangelizar. Fieles al mandato del Señor Jesucristo, sus discípulos fueron por el mundo entero para anunciar la Buena Noticia, fundando por todas partes las comunidades cristianas.

La Asamblea sinodal que hoy se abre esta dedicada a esta nueva evangelización, para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz la existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que trae alegría y esperanza a la vida personal, familiar y social.

¡Todo está en marcha! Mañana a las 9 de la mañana comienza el trabajo. Nos esperan tres semanas de reflexión en torno a la nueva evangelización con padres sinodales, expertos, miembros de otras confesiones... venidos de todos los continentes. Para mí es una gracia poder participar como asistente de la Secretaría General del Sínodo. Que el Espiritu Santo derrame sus dones y los inspire en este nuevo paso en la vida de Iglesia Universal.

Para ver la lista de participantes haz clic AQUÍ.
Para ver el vídeo de la celebración haz clic AQUÍ.
Oscar Valado
Roma,  7 de octubre de 2012

¡Tiempo de gracia!

¡Todo tiempo es tiempo de gracia! pero en este mes de octubre parece que se va a derramar de un modo especial... Confluyen en esta próxima semana cinco importantes acontecimientos que para nosotros, los creyentes, no pueden pasar desapercibidos. Por una parte, el 50º aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica nos permiten observar con espíritu agradecido al pasado; y por otra, el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia y el inicio del Año de la fe deben despertar en nosotros un ansia esperanzadora por adentrarnos, cada día más, en el conocimiento de Dios.

Uno puede pensar que esto se trata de una amalgama de acontecimientos y celebraciones, pero nada más lejos de la realidad. Todo tiene un denominador común: la fe.  El Concilio Vaticano II supuso uno de los acontecimiento más importante del siglo XX, y non tenía otro cometido que una necesaria reflexión eclesial y actualización de la fe. El Catecismo de la Iglesia Católica surgió como una prioridad de esta reflexión conciliar y durante años se estuvo elaborando una síntesis de nuestra fe, con todo lo que ello implica, para una mejor explicación de la fe. Ahora, adentrados en el siglo XXI, y a punto de comenzar el Año de la fe, se ponen de relieve nuevas necesidades: evaluar, redescubrir y revitalizar nuestra fe. Para ello, la Iglesia pone al alcance de sus fieles el Año de la fe, a lo largo del cual podremos abordar estas y otras necesidades de caracter personal y eclesial: formación, celebración, comunión... para profundizar y afianzarse en la fe y hacer resplandecer la Palabra de Verdad que el Señor nos dejó.

Pero por si esto fuese poco, en la "pole" del Año de la fe tendrá lugar el Sínodo de los Obispos, que en esta ocasión reflexionarán sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe. ¿Y qué mejor forma de inaugurar este sínodo que proclamando a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia?. El testimonio de fe de los santos debe ser para nosotros un estímulo; pero al tratarse de un Doctor de la Iglesia se le reconoce, además, como "maestro de la fe" para los fieles de todos los tiempos.

Esperemos que la celebración de tantos acontecimientos no nos dispersen... sino todo lo contrario, nos sirvan para acoger -con libertad, sinceridad y humildad de corazón- las gracias que derrame sobre nosotros en este tiempo el Espíritu Santo a través de la Iglesia.

Oscar Valado
Roma,  5 de octubre de 2012


Sínodo de Obispos y Nueva Evangelización

El próximo domingo, 7 de octubre de 2012, dará comienzo el Sínodo de los obispos, será la XIII Asamblea General Ordinaria y tendrá como objeto la reflexión sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. 

Pero cabe destacar que esta reflexión no se reduce a las tres semanas que dura el Sínodo, va mucho más allá. Desde que ha sido convocada esta Asamblea General Ordinaria se ha comenzado a trabajar en los Lineamentatexto elaborado por el Consejo Ordinario de la Secretaría del Sínodo de los Obispos que es enviado a los Sínodos de Obispos de las Iglesias orientales católicas sui iuris, a las conferencias episcopales, a los dicasterios de la Curia Romana y a la Unión de Superiores Generales. Tales órganos eclesiales son los responsables de favorecer la reflexión del mencionado documento en los distintos ámbitos eclesiales: diócesis, zonas pastorales, parroquias, congregaciones, asociaciones, movimientos, etc. Durante un año se reciben las reflexiones realizadas en todo el mundo y se elabora un nuevo documento.

El nuevo documento es el Instrumentum laboris. Será el "orden del día" del Sínodo de los Obispos, las discusiones, aportaciones, reflexiones... se harán a partir de este nuevo documento que ha resultado como fruto de la contribución de miembros de toda la Iglesia Universal (laicos, sacerdotes y religiosos). A partir de aquí serán los Padres Sinodales con los especialistas, asesores, etc. los que den cuerpo al texto definitivo.

Dicho esto... quizás sea hora de "cambiar el chip", porque aún son muchos los que creen que un Sínodo es fruto de la reflexión de unos pocos... no es así, todos somos corresponsables. El primer paso, conocer los documentos.


La convocatoria del Sínodo sobre la nueva evangelización y la transmisión de la fe se ubica dentro de esta voluntad de reanimar el fervor de la fe y el testimonio de los cristianos y de sus comunidades. Se espera que a partir de la celebración del Sínodo crezca en la Iglesia el coraje y las energías a favor de una nueva evangelización, que lleve a redescubrir, como tantas veces nos recuerda el Papa, la alegría de creer, y ayude a encontrar nuevamente entusiasmo en la comunicación de la fe.

Oscar Valado
Roma, 1 de octubre de 2012
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